Seguridad inmobiliaria… sin fisuras

La fuerza de una cadena es, simplemente, la de su eslabón más débil. Y ciertamente las operaciones inmobiliarias configuran una cadena que ha de sujetar con firmeza y seguridad los intereses y derechos de propietarios y compradores e inquilinos. Si en esa cadena falla gravemente algún eslabón podremos decir que la operación completa está comprometida o, más comúnmente, que una o más partes van a resultar perjudicadas.

Así, por ejemplo, una agencia inmobiliaria puede negociar un buen precio de compraventa, pero olvidar hacer constar en contrato que las deudas de la comunidad de propietarios devengadas antes del otorgamiento de la escritura pública, a pesar de haberse financiado a plazos, son de la exclusiva cuenta del vendedor. Y, al olvidar este punto, tal vez el comprador se vea obligado a pagar los plazos restantes de derramas extraordinarias que se dieron antes de su compra.

También, por ejemplo, una agencia inmobiliaria podría encontrar los inquilinos perfectos para una propiedad: la directora de una empresa nacional que quiere establecer ahí su vivienda habitual, con el contrato a nombre de la misma empresa. Claro que si la vivienda radica en Bizkaia debería saberse que la Diputación Foral considera que se trata de un arrendamiento de vivienda habitual no sujeto a IVA… pero Bizilagun considera, en todos los casos, que se trata de un alquiler de uso diferente al de vivienda, por lo que exige dos mensualidades como fianza. Y si resulta que la flaqueza de la agencia residía en los aspectos administrativo-tributarios… quizás haya redactado un contrato con sólo un mes de fianza… y el propietario tendrá problemas con Bizilagun.

O, simplemente, un interesado puede entregar una señal (de arrendamiento o compraventa) a una agencia inmobiliaria… que no dispone del encargo de gestión del inmueble debidamente firmado por sus propietarios (como exige la Ley de Vivienda vasca) y, sobre todo, no cuenta con capacidad para recoger señales, arras o anticipos en nombre de éstos. Y eso perjudica a quien entrega la señal, claro.

Y, claro, también está lo más obvio: la seguridad digital. Porque la mayoría de agencias inmobiliarias cuenta (o debería contar) con su propio sitio Web, que incorpora formularios (para enviar solicitudes de información, por ejemplo) y también cookies y otras lindezas que tienen que ver con la seguridad y privacidad de la información que los usuarios de ese sitio Web comparten con la agencia. Así que… ¿cómo estar seguro de que la agencia no tiene flaquezas en esta área, tan importante? ¡Muy sencillo! Al navegar por el sitio web de la agencia tiene que aparecer un candado cerrado a la izquierda o, más fácil, la denominación “ES SEGURO” al lado del sitio:

Es fácil. Y seguro. Y genera confianza. Sin más. Nada menos. Porque lo contrario, lo de “NO SEGURO” inspira miedo y ganas de huir. Sin zonas grises.

Nota Bene: además de las notificaciones de los navegadores Web, la forma más fácil de conocer la seguridad de un sitio web es chequearlo con Qualys SSL Labs (para un análisis en profundidad, tal vez demasiado técnico). Pero quizás sea incluso más fácil chequearlo con Padlock, para ver, simplemente, si genera o no errores de seguridad. Háganlo con el sitio web de su agencia inmobiliaria preferida. Y también con nuestro propio sitio Web, mariatomasa.com, por supuesto. Asegúrense de estar protegidos.

MARIATOMASA.COM

Sean pequeñas o grandes cosas... ¡estamos a su disposición! Nuestros sistemas, procesos y herramientas, pero sobre todo nuestro equipo, garantizan una atención rápida, eficaz y profesional para quienquiera que se ponga en contacto con nosotros y, por supuesto, especialmente para nuestros clientes.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies