Perfil único de María... y de Tomasa

María…Tomasa

Esta historia la quiero contar en primera persona. Trata de una agencia inmobiliaria, mariatomasa.com, y de mi papel en ella. Pero, ¿quién soy yo? Mi nombre es María. Y Tomasa. Y también, en cierto modo, María Tomasa; aunque esto lo explicaré más adelante. Y con tantos nombres vale la pena explicar quién soy y por qué nuestra empresa me tiene de bandera (con cierta, bastante vergüenza diaria por mi parte) con nombre e imagen, distribuidos por doquier.

Nací, como tantos, en Cruces, y me crie con mi familia, enraizada en Zamora y afincada en Santurtzi. Y disfruté de mis padres, conscientemente, todo el tiempo que pude, entre trabajos, desvelos, alegrías y preocupaciones, a veces cortas y otras quizás demasiado largas. Mi padre, Jacinto, siempre ha sido mi guía y mi faro; y mi madre, Tomasa, mi permanente sustento; y mis hermanos y primos han supuesto el mejor soporte que pudiera desear.

Quizás el mayor punto de inflexión de mi vida haya sido el día de la muerte de mi padre, allá en 2012, que me partió la vida en varios pedazos… que he ido resituando en los recodos que me han procurado mi marido y mi familia. Así que, poco después, un buen día (bueno, una noche, en realidad) mi marido me sugirió (más bien me impulsó a) considerar iniciar lo que siempre había querido: una actividad inmobiliaria. Y con el nombre que mi padre hubiera querido. Porque resulta que yo me llamo María; o al menos me llamaba María hasta poco antes de que falleciera mi padre, pues al renovar mi DNI me espetaron mi verdadero nombre, el que me había puesto mi padre en el registro civil sin decírselo a mi madre, y que fue escondido por el de María merced a un repetido error administrativo. Hasta que me entregaron mi nuevo DNI con mi flamante nuevo nombre: Tomasa. Y a partir de ahí seguí siendo María (mis cuentas bancarias lo atestiguan), pero también, realmente, Tomasa. Así que Ricardo, mi marido, me dijo: “¿Y por qué no María Tomasa? O, mejor… ¡mariatomasa.com!, para reflejar nuestra intención digital”. Y casi sin decir sí me encaminé hacia un negocio con mi cara y con la bandera del nombre con el que mi padre quiso honrar su matrimonio: al fin, con mi persona entera involucrada.

¡Ah! Los comienzos fueron duros, porque queríamos darle un empujón a la vez ético y digital a la práctica que advertimos en las inmobiliarias, y las pruebas, enfoques y nuevas estrategias nos costaron tiempo, esfuerzo… y dinero, durante poco más de diez meses. Nuestro principio director fue fácil de establecer: “tenemos un nombre límpido que de ninguna manera podemos ensuciar o enturbiar, así que… pongámonos a trabajar”. En seguida nos encontramos con los agentes y sus retribuciones, así que decidimos otorgarles, sin escala alguna, las más altas del mercado: 40% para cada agente, con zonas exclusivas. Y también nos topamos con los intermediarios digitales (fotocasa.es, idealista.com, pisos.com, etc.), así que determinamos hacer mejor que los demás nuestro trabajo, para distinguirnos allá donde todos son iguales: en la monótona aparición en un portal inmobiliario. Y por esto exigimos a nuestros agentes que inviertan su tiempo conociendo a los propietarios y a la finca que publicitamos; y así exigimos descripciones amplias, que reflejen tal conocimiento, y galerías de fotos muy numerosas que proporcionaran a los posibles clientes, inquilinos o compradores, una composición de lugar inmejorable para centrar, o no, su voluntad en una finca determinada. Y abundamos más en la personalización de nuestros servicios: nuestros agentes, cuya rotación es mínima, disponen de su propio sitio Web (y no de un sub-sitio dentro de nuestra Web general), con su foto y teléfono, que opera como la mejor tarjeta de visita posible para propietarios y compradores o interesados. Y también nos procuramos con la mejor asistencia legal posible, y con los procesos necesarios para proteger a todas las partes a las que asistimos en cada una de las operaciones inmobiliarias que facilitamos.

Me resulta difícil reflejar aquí cuál es mi sentir, el sentir y el tono de los que he querido dotar a mi empresa, sin decir, con un tanto de vergüenza, que tal es, simplemente, el que mi padre definiría como “cabal” (o, simplemente, aprobaría con una mirada seria y reconocedora). Pero al fin es ese sentir del que me ocupo para que se dé día a día en mi empresa, y ésa es mi responsabilidad más importante, como fundadora y directora comercial de mariatomasa.com.

Desde que empezó nuestra andadura, hace ya más de cuatro años, nos hemos digitalizado casi por completo… en la parte administrativa y de gestión; pero sólo para que nuestros agentes (32, ahora mismo) y personal de oficina (7, mientras escribo) puedan disponer de más tiempo para atender con más atención a nuestros clientes. Nuestros reportajes son los que más fotos aportan (de entre todas las agencias inmobiliarias que forman nuestra competencia), con descripciones más extensas (algo que es inmediatamente perceptible en los portales inmobiliarios comerciales, donde nuestras fincas publicitadas se distinguen de las mismas, gestionadas por otros, porque… no parecen las mismas :)).

Damos soporte continuo, porque nuestros clientes son siempre clientes, independientemente de que paguen nuestros honorarios o no, sólo por el hecho de que hayamos operado con ellos.  Sin más. Y eso se puede atestiguar fácilmente: el boca a boca está funcionando. Tal vez lenta, pero continuamente.

Así que me encuentro representando a la imagen de mariatomasa.com, que ya forma parte inseparable de mi vida, y, a la vez, ostento con orgullo el nombre que mi padre quería para mí, el mismo nombre de mi madre, a la que admiro con insistente persistencia. Mi imagen, sola o acompañada de nuestros agentes (pues se trata de indicar eso: que nos conocemos personalmente, que somos parte de un gran proyecto), no con poca sino más bien con mucha vergüenza, está sujeta al escrutinio de los demás, de todos ustedes que me están leyendo o que, simplemente, se han preguntado por la peculiaridad de un nombre en un negocio en el que las marcas tradicionales han imperado… hasta ahora :).

Estamos creciendo, pero yo sigo –y seguiré– al pie del cañón. Y sin zonas grises ni turbiedades, que no me puedo permitir, que no podemos tolerar. Honradez, franqueza y eficacia: éstos son los ejes de mi vida y de nuestra empresa. Los mismos que mis padres me enseñaron.

MARIATOMASA.COM

Sean pequeñas o grandes cosas... ¡estamos a su disposición! Nuestros sistemas, procesos y herramientas, pero sobre todo nuestro equipo, garantizan una atención rápida, eficaz y profesional para quienquiera que se ponga en contacto con nosotros y, por supuesto, especialmente para nuestros clientes.

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